Muchas personas que usan lentes de contacto han caído en la tentación de dormir con ellos puestos, ya sea por cansancio extremo, un olvido o porque “no pasará nada solo por una noche”. Sin embargo, lo que parece un pequeño descuido puede traer consecuencias importantes para tu salud visual. Si alguna vez despertaste con los ojos rojos, secos o irritados, tu cuerpo podría estar dándote una señal de alerta.

Cuando se duerme con los lentes de contacto colocados, se interrumpe el flujo normal de oxígeno hacia la córnea, que es la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo. A diferencia de otros tejidos del cuerpo, la córnea no tiene vasos sanguíneos, por lo que depende directamente del oxígeno ambiental. Al tener un lente cubriéndola durante el descanso, esa oxigenación disminuye drásticamente, lo que puede generar múltiples problemas.
Cuando se duerme con los lentes de contacto colocados, se interrumpe el flujo normal de oxígeno hacia la córnea, que es la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo. A diferencia de otros tejidos del cuerpo, la córnea no tiene vasos sanguíneos, por lo que depende directamente del oxígeno ambiental. Al tener un lente cubriéndola durante el descanso, esa oxigenación disminuye drásticamente, lo que puede generar múltiples problemas.
Otro efecto común es el síndrome del ojo seco, en el que el ojo no produce suficiente lubricación natural. Esto genera incomodidad constante, sensación de arenilla y dificultad para mantener la visión clara, especialmente frente a pantallas o en ambientes con aire acondicionado.
Si ya dormiste con los lentes puestos por accidente, lo primero es retirarlos con las manos bien limpias. Si notas molestias, puedes enjuagar los ojos con solución salina estéril. También es recomendable suspender el uso de lentes por al menos 24 horas, dándole tiempo a tus ojos para recuperarse. Si experimentás dolor, secreción o pérdida parcial de visión, lo más adecuado es acudir de inmediato a un oftalmólogo.
Otro efecto común es el síndrome del ojo seco, en el que el ojo no produce suficiente lubricación natural. Esto genera incomodidad constante, sensación de arenilla y dificultad para mantener la visión clara, especialmente frente a pantallas o en ambientes con aire acondicionado.
Si ya dormiste con los lentes puestos por accidente, lo primero es retirarlos con las manos bien limpias. Si notas molestias, puedes enjuagar los ojos con solución salina estéril. También es recomendable suspender el uso de lentes por al menos 24 horas, dándole tiempo a tus ojos para recuperarse. Si experimentás dolor, secreción o pérdida parcial de visión, lo más adecuado es acudir de inmediato a un oftalmólogo.